Somos animales de costumbre, y una cosa que nos encanta es fisgonear o cotillear, lo digas como lo digas, las cosas de los demás. Está innato en el ADN de lo seres humanos. Nos encanta, no lo niegues. Puede que te guste en más o en  menos, pero todos caemos en la tentación de hacerlo.

Como todo en mis reflexiones, tiene un pero.

Ahora en este siglo XXI, con las redes sociales a pleno rendimiento, esta acción de fisgonear o cotillear, se eleva exponencialmente al infinito y más allá. Es increíble.

Nos vuelve locos querer enterarnos de que hace “el vecino”, por llamarlo de alguna manera a toda persona que no seamos nosotros. Porque sino, gusta tanto los programas del corazón en la tele, o las revistas tipo Hola. Ya sea para ver los detalles de una boda, un bautizo, una relación o si fulana esta más arrugada o tiene celulitis. Parece como si la sociedad de hoy en día, se divierte viendo lo malo y bueno que le pasan a otros,  y no a ellos mismos.

Porque os puedo asegurar, que el tiempo y las injurias de este, como decía el tango, les llegan a todos. Y sino lo hace, es o porque has hecho un pacto con el Diablo, o porque estas muerto.

La gente esta algo enferma, si ya tiene cierta “obsesión” a esta acción en sus vidas, porque todo tiene un límite, lo tengo que decir. Un poquito o en su justa medida, puede ser divertido o darnos tema para una charla social, pero de ahy a vivir viendo, fisgoneando o cotilleando la vida de otros, no es viable para nadie. Sobre todo, no es sano.

Genera una irrealidad, que no es buena. Si para colmo, esa irrealidad o frustración que al final se genera, por la comparación que inevitablemente sucede nuestra cabeza, la vuelcan en las redes sociales sin reparo, con crítica  no constructiva, con ensañamiento, es para ir al psicólogo en la primera de cambio y hacer terapia. Porque no estas bien.

Es más fácil ver la paja en ojo ajeno que en el propio, dice el refrán, o como se diga. Pero es así. Y yo digo “Es más fácil criticar a los demás o cotillear en realidad, que centrarnos en lo que nos pasa e intentar vivir sin llegar a estas prácticas.”

En mi caso, estoy un poco al límite de aguantar estas prácticas. Me gusta ver la vida de los otros, si la muestran, pero lo bueno. No lo voy a negar, es divertido, de todo se aprende. Pero de ahy a vivir continuamente viendo la de los demás y no la mía, es morir un poquito, porque te olvidas de vivir.

Así que ya sabes, vive tu vida, ama, disfrutad de tu tiempo, y olvídate del de los demás.  Para que perder el tiempo con eso, si la vida es muy corta.

che Pedrín: como va tu vida? Hace mucho que no la fisgoneo.